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"Comunicamos más allá de la Intuición"



Establecer metas no es una condición única de los humanos. Las abejas tienen la meta de fabricar miel, los herbívoros de buscar alimentos así como, en algún momento dado buscar pareja para aparearse, los depredadores de buscar su presa, cazar, alimentarse y no resultar heridos en el proceso, etc.


Los humanos somos los únicos con la habilidad de orientar nuestras mentes para establecer metas a corto, mediano y largo plazo. Además, también podemos tener algunas metas interactuando al mismo tiempo.Por ejemplo, a nivel profesional, obtener una determinada condición física, encontrar pareja , etc.


Lo más importante es que esto nos permite tener un equilibrio en todas nuestras áreas ya que si solo pudiéramos enfocarnos en una meta al 100 %, tendríamos un desbalance en otras áreas de nuestra vida.


Existen mecanismos que están presentes en todos los aspectos relevantes a la hora de ir tras nuestras metas. Este proceso se trata de un circuito neuronal. Esto es un conjunto de áreas cerebrales que cuando se activan en una específica secuencia, da paso a a un comportamiento o percepción particular. Por ejemplo, cuando nos sentimos felices no se debe a un área específica del cerebro que activa la felicidad sino, a diferentes áreas que se activan en determinada secuencia o grados para lograr la felicidad. Es como una canción tocada en un piano. Una tecla por sí sola no toca la canción, la combinación de varias teclas tocadas en cierta secuencia dan paso a la melodía que buscamos.


Las áreas involucradas en la búsqueda de metas son:


Amígdala, normalmente está asociada al miedo, de ahí que muchas metas usualmente buscan evadir situaciones que nos puedan causar miedo o ansiedad.


Estriado ventral, parte de los ganglios basales que conforman un circuito neural que modula básicamente el impulso de ir o quedarse, iniciar la acción o prevenir la acción. Voy a correr 5 km. No voy a comerme la última galleta.


La corteza, es la sustancia gris que cubre la superficie de los hemisferios cerebrales. Esta tiene dos subdivisiones que están involucradas en nuestro comportamiento para lograr metas:


La corteza prefrontal, que está involucrada en la planeación incluyendo diferentes escalas de tiempo: hoy, esta semana, este año, en diez años, etc.

La corteza orbitofrontal que tiene gran importancia en la regulación de la conducta social, la toma de decisiones y la inhibición de conductas. Nos ayuda a medir y sentir cómo nos sentimos ahora y cómo nos sentiremos en el futuro, dada las circunstancias que nos planteemos.

No importa cuál sea la meta, siempre están involucrados los mismos componentes de este circuito.

Hay dos cualidades importantes que nos da este circuito. La primera es valorar la meta que estamos estableciendo. Tener claro qué tan importante es para nosotros conseguirla. Y la otra es, qué acciones tomar o no, dado el valor de una meta en particular en un momento dado.

Esto es clave a la hora de dar los pasos necesarios en busca de nuestros objetivos. La meta debe ser inspiradora pero alcanzable. Si la meta es muy fácil de alcanzar y no requiere mayor esfuerzo o, si es demasiado difícil de alcanzarla en nuestras condiciones actuales, no logramos reclutar los efectos suficientes del aumento de la presión arterial y de adenosina para motivarnos a dar los pasos necesarios para iniciar el proceso.


Escrito por:

Delpaeh Lara

Coach Angelical de Vida

Conductor CHIEC Barcelona

WhatsApp: +34 610 30 28 20



 
 


Concentrar nuestra focalización visual hacia un punto específico incrementa nuestra claridad a la hora de establecer una meta y dar los pasos necesarios para alcanzarla. De igual manera, esta práctica puede ser utilizada a la hora de prepararnos antes de realizar un trabajo que requiera nuestra concentración absoluta, ya que aumenta nuestra atención cognitiva y la habilidad de mantenernos concentrados.

Un estudio realizado en la NYU por Emily Balcetis, demostró que personas que fijaban su atención en la meta lograban su cometido de una manera más efectiva y con la percepción de haber realizado menos esfuerzo.

Uno de los estudios consistió en que dos grupos de personas realizaran una serie de actividades físicas y luego debían correr con pesas de 15 libras en sus tobillos. Aquellos que visualmente se enfocaron en la linea de meta todo el tiempo, cumplieron el objetivo con un 17 % menos de esfuerzo que el grupo que no se concentró en la meta y además, lo hicieron 23 % más rápido. Esto también se realizó con actividades cognitivas teniendo los mismos resultados.

¿Por qué es tan efectivo focalizar la meta?


Existen dos ramas de nuestro sistema visual. Toda la información visual entra por nuestros ojos pero desde ahí esta información puede tomar dos caminos diferentes.

Cuando fijamos nuestra atención en un punto fijo, sucede lo que llamamos movimiento ocular de vergencia, no importa a qué distancia ese punto esté, nuestro sistema visual involucra un grupo específico de neuronas, circuitos neuronales que resuelven y detectan detalles muy pequeños en periodos de tiempo muy cortos. Nos lleva a un estado de alerta total.

Según el estudio de Balcetis, esto se debe a la comunicación interna con nuestro sistema circulatorio. Existen circuitos neuronales que conectan nuestro sistema visual cuando nos enfocamos en un punto específico con la presión sistólica, que es la medida de la presión sanguínea cuando nuestro corazón se contrae. Esta medida aumenta y al estar conectada con otros sistemas de nuestro cuerpo, activa la segregación de adrenalina, que nos mueve a la acción.

El otro camino se denominada vía magnocelular, esta se encarga de obtener una información global de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Movimientos en nuestro entorno, derecha, izquierda, en el suelo, etc. Esto nos lleva a un estado de relajación de los circuitos neuronales que están asociados con estados de alerta y atención. Por ejemplo, cuando caminamos por la calle estamos relajados a menos que, estemos prestando especial atención a alguien, un bus, etc.


Podemos poner como ejemplo un leopardo o una leona cuando detectan una presa. Puede que alguna vez hayas visto un video de cómo los depredadores cazan a sus presas. Su mirada se fija plenamente en su objetivo. Esto ocasiona que se active el sistema neuronal, aumentando su presión sanguínea y la segregación de adrenalina para iniciar la carrera en búsqueda de su presa. De igual manera sucede en nuestro organismo incluso, solo mirando un punto fijo en la pantalla de nuestro ordenador o laptop durante 30 o 60 segundos.


Un ejercicio práctico que nos puede ayudar para tomar los pasos necesarios hacia la consecución de nuestra meta con efectividad es, realizar el ejercicio de visualización fijamente durante 30 o 60 segundos, luego realizar la labor o los pasos necesarios que nos llevaran a lograr esa meta.


Escrito por:

Delpaeh Lara

Coach Angelical de Vida

Conductor CHIEC Barcelona

WhatsApp: +34 610 30 28 20


 
 

Actualizado: 16 ene 2022


Queridos lectores, hoy quiero compartirles sobre una práctica muy común entre las personas exitosas. Aquellas que suelen lograr sus metas y cumplir sus objetivos, casi hasta con cierta naturalidad. Una de las claves de su éxito es el auto reconocimiento de los avances que van logrando, por muy pequeños que sean, pero que los acercan a su objetivo final.


Voy a ponerles un ejemplo y a explicar también la ciencia detrás de todo esto:

Estamos en enero y nos hemos propuesto que este año sí logro bajar de peso, medidas y tener el cuerpo que quiero. Esta es la meta.

Desarrollamos un plan de acción: nos inscribimos al Club de Coaching de nutrición de la Formación Zolemgeh Estrella. Por cierto, excelente decisión para cumplir con esta meta.

Entre los pasos a seguir se desarrolla un régimen alimenticio, rutina de ejercicios, terapias Holísticas integrales, asistir a círculos de Sanación y seguimiento de tu coach.


Para este ejemplo nos vamos a enfocar en la rutina de ejercicios. En tu planificación se acordó que caminarás 40 minutos 4 veces por semana pero, vamos a empezar con 10 minutos diarios hasta ir trabajando en crear un hábito.


El primer día desempolvamos los zapatos deportivos que estaban guardados desde hace meses… primer logro, nos reconocemos que ya tenemos los zapatos listos. Segundo día, ya están los zapatos junto con el resto de la ropa en el baño. Muy bien, seguimos avanzando. Tercer día caminé 8 minutos, lo celebramos. Estamos dando pasos para conseguir nuestra meta.


¿Qué está pasando en nuestro organismo al reconocernos estos avances?

Nuestro sistema nerviosos central se encarga de que nuestro cerebro segregue un neurotransmisor que se llama dopamina. Este neurotransmisor juega un papel importante en funciones vitales incluidos el placer, recompensa, motivación, atención y movimientos corporales. Lo que nos lleva a aumentar nuestro positivismo y ver de otra manera lo que es posible lograr.


Cuando iniciamos un proyecto y no nos reconocemos hasta conseguir el objetivo. Es decir, no importa lo que haga, no importa el camino y solo busco una gratificación si alcanzo la meta, entramos en un proceso donde acumularemos estrés y cansancio. Por ejemplo, empiezo a caminar y por consiguiente tengo dolores en las piernas, el clima no es favorable, me toma más tiempo del que esperaba, etc. Esto hace que segreguemos adrenalina y nos lleve poco a poco al hastío y la mayoría de las veces terminamos renunciando por cansancio. La dopamina tiene la particularidad de reducir los niveles de adrenalina y nos permite tener un respiro durante el proceso que nos toma llegar a la meta.


Cuando estamos conscientes que lo que estamos haciendo nos lleva a conseguir nuestro objetivo final, a lograr lo que queremos, aún sin haberlo conseguido pero seguros de que estamos en el camino correcto y por ende, agradecidos… no solo generamos más dopamina y los efectos positivos mencionadas sino que se produce un cambio en una estructura cerebral llamada habénula, de donde se desencadena la decepción y la depresión.


La Habénula también se conecta con el páncreas y controla los niveles de azúcar en sangre. Estudios recientes demuestran que las sustancias “castigo” que segrega la habénula que alteran los niveles de azúcar en sangre y que nos hacen sentir deprimidos en general, se suprime cuando sabemos y sentimos que estamos haciendo lo correcto y nos reconocemos por ello.


Esta práctica de reconocimiento y todos los efectos mencionados que suceden en nuestro organismo, facilitan un proceso que se denomina neuroplasticidad. Esto significa que cada vez será más fácil y pronto se volverá como un acto reflejo este mecanismo de logro recompensa que nos permitirá conseguir nuestros objetivos con mayor facilidad.


Bendiciones infinitas y mucho éxito en el cumplimiento de todas sus metas

Escrito por:

Delpaeh Lara

Coach Angelical de Vida

Conductor CHIEC Barcelona

WhatsApp: +34 610 30 28 20


 
 
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