El día en que entendí porque los años pasan y la vida sigue igual.
- CHIEC-ECO

- 28 dic. 2025
- 2 Min. de lectura
En un abrir y cerrar de ojos llegamos a enero 2026 y como es costumbre enero es el mes de cerrar ciclos y de ajustar nuevas metas, nuevos objetivos, el momento perfecto para nuevos comienzos. Sin embargo, hay una verdad que rara vez tomamos en cuenta para que los cambios que tanto anhelamos sean una realidad:
La vida no cambia cuando el calendario avanza, cambia cuando miramos hacia adentro y tomamos responsabilidad consciente.
La verdadera transformación no ocurre en el tiempo externo, ocurre en el espacio interno donde nos atrevemos a mirar sin evasión.
Mirar hacia adentro no es un acto cómodo, pero si necesario, implica dejar distracciones externas, detener la inercia, silenciar el ruido, observar los pensamientos que repetimos, las emociones que evitamos y las decisiones que postergamos. Implica reconocer que muchas de las circunstancias que vivimos no son castigos ni casualidades, sino consecuencias inconscientes de patrones y modos repetitivos en nuestra vida que no cuestionamos.
La vida comienza a cambiar cuando dejamos de preguntarnos “¿por qué me pasa esto?” y cambiamos la pregunta por: ¿qué parte de mí está creando esta experiencia?
Ese giro interno es muy importante; tomar responsabilidad consciente no significa culparse por lo que hiciste o dejaste de hacer, sino recuperar poder; es comprender que, aunque no hayamos elegido de forma consciente ciertas situaciones, sí tenemos el poder de elegir consciente o inconscientemente cómo las enfrentamos y seguimos cargando. Significa aceptar que nadie puede hacer por nosotros el trabajo de mirar, sentir, perdonar, soltar y elegir distinto.
Muchas personas esperan que el cambio llegue con una oportunidad externa: un nuevo trabajo, una relación, un reconocimiento, un cambio de ciudad un comienzo de año; pero mientras el mundo interior siga operando desde la negatividad, el miedo, la carencia, la lealtad al pasado o la desconexión, toda novedad terminará repitiendo la misma historia con otro rostro.
Cuando miramos hacia adentro con sabiduría, siendo honestos con nosotros mismos algo profundo ocurre: empezamos a ver dónde nos abandonamos, dónde nos traicionamos para encajar, dónde seguimos sobreviviendo cuando ya podríamos vivir.
Y es en ese instante, no cuando el calendario cambia, que la vida comienza a reorganizarse.
Porque el cambio real no es inmediato es silencioso, se manifiesta en decisiones pequeñas pero coherentes, cuando perdonamos a todo y a todos, cuando retiras el poder y el control de lo que no disfrutas, de lo que te molesta, cuando decides poner límites que antes no ponías, cuando tus conversaciones internas son más compasivas, cuando tomas elecciones conscientes que ya no nacen del miedo sino de la verdad y desde los deseos más profundos del corazón.
El tiempo no transforma, la consciencia sí y cada vez que miramos hacia adentro y asumimos la responsabilidad de vivir despiertos, dejamos de repetir el pasado y empezamos, por fin, a habitar una vida nueva.
Enero es una oportunidad cerrar ciclos, para reordenar la vida desde un lugar más honesto, más maduro y más alineado con tu esencia.
Compartido por Maryanne.
Maestra Zoly y Coach ANGELICAL de Vida
Conductora del CHIEC ECO Orquídea.
Correo: chiec.eco.orquidea@gmail.com
Instagram: @chiec.eco.orquídea
Facebook: CHIEC-ECO.Orquídea
Teléfono: +506 8875-3082








Comentarios