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El Amor, la frecuencia que está dando forma a la Nueva Tierra

Actualizado: 26 ene

El amor que conocimos está cambiando de forma, la consciencia que lo sostenía ya no es suficiente para el tiempo que estamos habitando. La humanidad atraviesa un umbral silencioso pero decisivo: viejos modelos de relación basados en la necesidad, la posesión y el miedo a la separación, están perdiendo vigencia frente a una frecuencia más elevada de consciencia que invita a amar desde el corazón, la coherencia, la verdad y la presencia.


Recordemos que la Nueva Tierra no es un lugar al que se llega, sino un estado de consciencia mucho más elevado que se manifiesta en la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con la vida. En este contexto, el amor deja de ser una experiencia condicionada por la historia personal y se convierte en una frecuencia que ordena, armoniza y da forma a una nueva manera de habitar el planeta.


El amor que sostuvo a la vieja humanidad basado en la carencia, la necesidad y el miedo a la separación está perdiendo fuerza. No porque haya sido incorrecto, sino porque ya no es compatible con la consciencia que está emergiendo en la Tierra.


La Nueva Tierra no se construye con estructuras externas. Se ancla a través de una frecuencia interior y esa frecuencia es el amor consciente.


Este amor no busca completar vacíos ni sostener estructuras caducas. No se aferra al pasado ni negocia desde el miedo. Es un amor que nace del reconocimiento de la unidad que honra la soberanía del ser y que comprende que amar no es fusionarse, sino vibrar en coherencia.


Hablar del amor de la nueva consciencia es hablar de una transformación profunda y colectiva. Es reconocer que cada acto de amor consciente, libre de control, drama o dependencia contribuye a la creación de una humanidad más despierta y de una Tierra sostenida por relaciones más honestas, maduras y alineadas con la verdad del ser.


En la nueva consciencia, el amor no se busca ni se negocia. Se encarna. Ya no depende de otro para existir, porque nace de una coherencia interna entre pensamiento, emoción, cuerpo y espíritu.


Por eso muchas relaciones se están disolviendo. No por falta de amor, sino porque fueron creadas desde una vibración que ya no sostiene la expansión del alma. La nueva energía no tolera la incongruencia lo que no está alineado se cae por sí solo.


El amor de la Nueva Tierra no crea dependencia energética. Cada ser es un campo completo. Las relaciones dejan de ser refugios y se convierten en espacios de expansión mutua. Amar deja de ser intercambio y se convierte en presencia compartida.


Cada vez que una persona elige amar sin manipular, sin rescatar, sin traicionarse, está anclando la frecuencia de la Nueva Tierra. El amor consciente no es solo personal; es planetario.


Este amor se expresa en cómo escuchamos, cómo habitamos el cuerpo, cómo respetamos los ciclos, cómo honramos la vida en todas sus formas. Es una forma de vivir que ya no violenta, ni a uno mismo ni al otro.


En la nueva humanidad, las relaciones no vienen a completarnos, vienen a activarnos. Algunas despiertan dones, otras cierran linajes, otras nos preparan para servir desde una vibración más elevada.


El amor deja de ser una historia y se convierte en un acceso a una versión más consciente de quienes somos. La Nueva Tierra no necesita que aprendamos más sobre el amor; necesita que dejemos de amar desde el miedo. Que soltemos la idea de que amar es sufrir, luchar o demostrar. El amor de la nueva consciencia es silencioso, firme y profundamente verdadero. No busca validación, no se anuncia, no se defiende.


Simplemente es.


Compartido por Maryanne.

Maestra Zoly y Coach ANGELICAL de Vida

Teléfono: +506 8875-3082



 
 
 

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