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Sanar Órganos y Sistemas


La función del corazón


El corazón es nuestra fuente de Amor Incondicional.

La Esencia Divina que hay en nosotros entra en contacto con el cuerpo a través del corazón, y desde allí, se irradia por todo el organismo.

A nivel biológico, la función principal del corazón es impulsar la sangre para que llegue a todos los rincones del cuerpo. Teniendo en cuenta que la sangre contiene todo lo necesario para nutrir al organismo, el corazón es el encargado último de cuidarlo, protegerlo y mantenerlo en vida.

Es muy importante tener muy presente que el corazón no hace ningún tipo de juicio cuando realiza su trabajo. No va repartiendo la sangre a unos si y a otros no, en función de algún criterio, sino que les da a todos sin excepción. Todos los órganos y todas las células del cuerpo reciben su alimento y su calor.


El corazón es amor puro sin medida y es nuestra representación MAYOR de AMOR INCONDICIONAL.


La función del hígado


A diferencia del corazón, el hígado sí juzga; esta es su principal tarea: juzgar y decidir lo que está “bien” y lo que está “mal”.

El corazón vive en un mundo de amor ilimitado y no es capaz de pensar en nada que no sea el amor. Esto es muy importante, pues el universo, en última instancia es puro amor, el corazón se encarga de que no perdamos esta conexión.


Pero actualmente en nuestro planeta la vida no es tan fácil. La Tierra es un planeta dual y esto implica que aquí la Luz del universo no siempre está presente con toda su intensidad. En algunos lugares hay mucha Luz y en otros hay poca; esto significa que tenemos decisiones que tomar, siendo esta la función del hígado; ya que, el hígado es el sabio del cuerpo, este es quien tiene los conocimientos para poder decidir qué hacer y qué no hacer.

A nivel biológico, el hígado es como un gran laboratorio químico donde se llevan a cabo una gran cantidad de tareas. Los demás órganos del cuerpo le mandan diferentes sustancias y él, las procesa de la manera que cree conveniente para ayudar al conjunto del organismo.


Metafóricamente, los diferentes órganos le preguntan al hígado cuando tienen una duda y el hígado responde.

Uno de los principales problemas del hígado es que casi siempre cree que tiene razón; al fin y al cabo, el hígado es el sabio del cuerpo, cuando ve cosas a su alrededor que no le gustan, muchas veces se enfada.

Por este motivo, es muy importante que la energía del hígado esté siempre equilibrada con la del corazón. Cuando el corazón acompaña al hígado, la sabiduría del hígado está siempre iluminada por el amor; en cambio, cuando el hígado va por libre, se cree superior y más listo que nadie, entonces, aparecen: la soberbia, la rabia y el enfado.

En nuestra sociedad actual, el hígado es uno de los órganos que tenemos más desequilibrados.


La función del estómago y páncreas


El estómago es el órgano encargado de obtener el sustento que el cuerpo necesita para vivir.

Considerando que la boca y el esófago también forman parte del estómago como órgano completo, el estómago es, junto con el pulmón, el único órgano con contacto directo con el exterior del cuerpo. Es necesario que sea así, pues es en el exterior donde está el alimento que necesitamos.

El estómago es el “padre de familia”, es el que se ocupa de que las necesidades básicas estén cubiertas. Si el estómago es el padre de familia, el páncreas es la madre. El estómago trabaja todo el día para conseguir el sustento, pero cuando llega a casa la parte principal de su tarea está cumplida. Deja los alimentos en la puerta y se va a descansar un poco.

Es el páncreas quien se encarga de coger estos alimentos, lavarlos, cocinarlos y prepararlos para que la familia pueda comer.


A nivel biológico, el páncreas produce la insulina, que es una sustancia química imprescindible para hacer la digestión. Sin la insulina, los nutrientes que ha conseguido el estómago no pueden llegar a las células del cuerpo y sin el páncreas, la familia no puede comer.

Cuando está bien, el páncreas se siente pleno y realizado, ocupa un lugar central en la familia y su función es muy hermosa, ya que, es la madre.


La función de los pulmones


El pulmón es el encargado de gestionar todo lo que tenga que ver con nuestra relación con el mundo externo.

Por este motivo, tiene una particularidad única en todo el cuerpo: es el único órgano que está en total contacto con el exterior.

El aire que hay en los pulmones es el mismo aire que hay fuera; y si nos imaginamos que vamos siguiendo toda nuestra piel con los dedos sin perder el contacto en ningún instante, en algún momento tendremos que entrar imaginariamente por la boca hasta los pulmones y volver a salir. Por esta razón, la Medicina Tradicional China considera que la piel forma parte del pulmón.

El pulmón es el enlace que conecta el interior del cuerpo con el exterior.

Cuando está bien, se siente fuerte e importante y permite que nuestra relación con el mundo fluya con armonía; en cambio, cuando está débil, se siente solo, triste y desconectado de todo.


La función de los riñones


A nivel biológico, la función del riñón consiste en filtrar la sangre para decidir qué sustancias ya no son necesarias y desecharlas a través de la orina. A diferencia de las decisiones de los demás órganos, las del riñón son decisiones definitivas. Si el riñón decide que algo ya no es necesario, se expulsa del cuerpo y ya no hay marcha atrás.


El riñón es el órgano vital que está situado más abajo en el cuerpo y no es casualidad que sea así. Por encima de él, está la vida: todos los órganos funcionando y haciendo sus tareas diarias. Por debajo de él está el vacío, todo lo que suelta sale del cuerpo de forma definitiva.

Por este motivo, el riñón está relacionado con la vida y la muerte; así como, de la capacidad de soltar y renovarse. Es el sustento principal del cuerpo.


Cuando el riñón está sano, no tiene miedo. Sabe que la vida y la muerte en realidad son un ciclo que se repite, y que es necesario para mantener la rueda de la existencia. Su tranquilidad se transmite al resto del cuerpo.

En cambio, cuando está débil se asusta mucho; mira el vacío que hay debajo de él y se pone a temblar. No es capaz de ver el ciclo de la vida ni de asumir la necesidad de soltar, su miedo y su angustia se transmiten a todo el cuerpo y todo empieza a fallar.


EJERCICIO: Sanando nuestros órganos, sistemas y similares

Siente tu cuerpo, respirando profundamente y recorriéndolo con la visualización interna.

Respira profundamente una Luz Dorada Radiante, que viene desde El Padre Celestial. Éntrala por tu nariz y deja salir con soplidos fuertes por tu boca, cualquier desavenencia que hayas tenido en la semana, discusiones, riñas, malos hábitos, rabias por estar en tráfico, no estar de acuerdo con alguien o que alguien no estuvo de acuerdo contigo, desprestigiándote.


Coloca todas esas energías sacadas, en masas grises y en la forma que desees, tirándolas fuertemente al agujero negro del Cosmos.

ACEPTA que El Padre Celestial retire de ti cualquier energía que no es de Luz, Salud o Amor, diciendo: Amado Padre Celestial, solicito que por favor, retires de mi cualquier indicio o situación de no salud que haya entrado en mis sistemas, órganos, chacras, glándulas, células, moléculas y aura, conviértela en SALUD PERFECTA, infinitamente y para siempre, al 100%.


Agradece al Padre Celestial por esta Sanación que es una Bendición.

Tomado de los Círculos de sanación impartidos en la Formación Zolemgeh Estrella




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